Mi viaje por “Toma las Riendas”

Echo la vista atrás y ya son 6 años participando en este fantástico proyecto. No puedo sentirme más que afortunada y agradecida por tener la suerte de formar parte de él.

Tengo muchas razones por las que agradecer ser parte de este proyecto.  Una de las razones más importantes para mí es poder trabajar la prevención de drogodependencias desde la perspectiva de este proyecto. Se trata de un trabajo teniendo siempre presente que estamos haciendo prevención pero sin olvidarnos de que, en realidad, lo más importante es que estamos con personas. Personas que buscan y cumplen sueños, personas que pueden ser el sostén de otros en un momento en concreto, personas con muchísimo potencial (como veo en cada una de esas grandes personas que han pasado todos estos años por Toma las Riendas), personas que logran aquello que se proponen, personas que son capaces de cuidarse a sí mismas y a los que las rodean… Esto es lo que más me enamora de este proyecto; el enfoque y la metodología para trabajar la prevención de drogodependencias, aumentando los factores de protección y reduciendo los de riesgo mediante el fomento la participación, el empoderamiento y la implicación social.

A su vez, otra de las razones por las que me siento agradecida y afortunada es por todos los pequeños grandes momentos vividos. Han sido momentos en los que el proyecto me ha dado energía y evidencias para seguir creyendo que la prevención es uno de los pilares de la intervención con jóvenes.

Y. sobre todo, agradezco todas las experiencias vividas en cada edición. Me encanta aprender y emocionarme y, en Toma las Riendas, esto siempre está asegurado. He aprendido mucho, tanto de los/as educadores/as como, sobre todo, de los/as jóvenes que han pasado por el proyecto. Aquí he visto grandes personas que, en muchas ocasiones, me han puesto los pelos de punta con sus palabras, me han dejado alucinada con sus reflexiones, me han reafirmado en que la educación es la mejor de nuestras herramientas y, sobre todo, me han dado una energía inmensa, haciéndome creer que todo es posible, con una sonrisa, un abrazo o una mirada. GRACIAS A TODOS/AS Y CADA UNO/A DE VOSOTROS/AS POR HACER QUE SIGA SOÑANDO.

Cristina Alonso, coordinadora y formadora de “Toma las riendas”

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